Date:mayo 14, 2018

LibroAnimado Mollet del Vallès

EL HOMBRE QUE PARÓ EL TIEMPO

Eadweard Muybridge fue un fotógrafo e investigador nacido en Inglaterra en el 1830. Fue uno de los pioneros de la Cronofotografia.

El 1872, un debate enfrentaba a los aficionados de los caballos en California. Un grupo de amigos suyos sostenían que había un instante, durante el trote largo o el galope, que el caballo no apoyaba ningún casco en el suelo. Otro grupo, afirmaba el contrario. En esta época no se conocía una manera de demostrar quién tenía razón, hasta que uno de ellos Leland Stanford ideó un sencillo experimento: Stanford encargó a Eadweard Muybridge, que tratara de captar con su cámara el movimiento de su caballo de carreras Occidente.

Sin mucha confianza en el resultado, Muybridgese se prestó a fotografiar a Occidente trotando a unos 35 km/h en el hipódromo de Sacramento. Pidió a los vecinos de la zona que le prestaran muchas sábanas de color blanco y los colgó en torno a la pista a manera de fondo, sobre el cual destacara la figura del caballo. En mayo de 1872, Muybridge fotografió el caballo Occidente, pero sin lograr buenos resultados, porque el proceso del col·lodió húmedo exigía varios segundos para obtener un buen resultado.

Marchó de viaje y al volver, retomó su trabajo sobre la fotografía de acción, y en abril de 1873 produjo sus mejores negativos, en los cuales fue posible reconocer la silueta de un caballo. Esta serie de fotografías aclaraba el misterio, mostrando las cuatro patas del caballo por encima del suelo, todas en el mismo instante de tiempo. No trató de tomar las fotografías con una exposición correcta, puesto que sabía que la silueta era suficiente para poder definir la cuestión. Sus primeros intentos habían fallado porque el obturador manual era demasiado lento para lograr un tiempo de exposición tan breve como precisaba. Así pues, inventó un obturador mecánico, consistente en dos pares de hojas de madera que se deslizaban verticalmente por las ranuras de un marco y dejaban a cuerpo descubierto una apertura de 20 centímetros, por la cual pasaba la luz. Con este sistema se lograba un tiempo de exposición recuerdo de 1/500 de segundo.

Stanford, impresionado con el resultado del experimento (conocido más tarde bajo el título de “El Caballo en movimiento”), encargó la investigación de un estudio fotográfico para poder captar todas las fases sucesivas del movimiento de un caballo. Los experimentos se retomaron en el reformado rancho de Stanforddurante el verano de 1878. Aunque con una exposición ligeramente insuficiente (debido a las anteriormente mencionadas dificultades técnicas de la época), la serie de fotografías resultante mostraba claramente todos los movimientos de una yegua de carreras de Kentucky llamada Sally Gardner.

Muybridge pintó los negativos para que sólo se viera la silueta de la yegua, las patas de la cual adoptaban posiciones inconcebibles. El resultado fue una secuencia de 12 fotografías que se realizó aproximadamente en medio segundo. Gracias a este experimento Muybridge ideó una nueva técnica en la cual la pista para el motivo en movimiento tenía una longitud de unos 40 metros. En paralelo a la pista había una batería fija con 24 cámaras fotográficas, y en ambos extremos de la pista, colocadas en ángulos de 90° y de 60º, había otros dos baterías de cámaras. En cada instante se disparaban sincrónicamente tres cámaras, una de cada batería. Se impresionaban placas secas a una velocidad de obturación graduable que podía regularse desde varios segundos hasta la altísima velocidad de 1/6000 de segundo, dependiendo de la velocidad del motivo a fotografiar.

En las primeras series los obturadores de las cámaras se disparaban por la rotura de unos hilos atravesados al paso del caballo u otro animal que se rompían al paso de este, cerrando contactos eléctricos que iban activando cada uno de los obturadors. Pero después Muybridge inventó un temporizador a base de un tambor rotatorio que giraba de acuerdo con la velocidad del motivo y que, en los instantes adecuados, enviaba impulsos eléctricos a las cámaras.

 

 

 

 

 

 

Hemos hecho un taller para reflexionar; sobre el paso de la imagen fija a la imagen en movimiento, hemos integrado este concepto construyendo un libro animado, un libro hecho de fotografías consecutivas, con una pequeña diferencia que varía entre fotografía y fotografía, y que al pasar las páginas rápidamente vemos las fotografías en movimiento…